Sobre mí
El placer de hacer disfrutar
El sentido de cocinar nace en ese instante en el que alguien prueba lo que has preparado y, sin decir nada, sonríe.
Cocinar es una forma de estar presente, de trabajar con las manos y con la cabeza al mismo tiempo, de conectar con el ahora en una época saturada de estímulos y prisas. Es un ejercicio de mejora constante, donde cada elaboración te enseña algo nuevo y te obliga a prestar atención a lo aparentemente pequeño, dándole el valor que realmente merece.
Cocinar también es curiosidad: descubrir culturas a través de sus ingredientes, técnicas y tradiciones; atreverse a mezclar, a probar, a equivocarse y volver a intentarlo.
Es una excusa perfecta para reunirse, compartir mesa con amigos o familia, crear momentos que se recuerdan más allá del plato y que, en conjunto, se parecen bastante a la felicidad. Y luego, claro… está lo más evidente de todo: sentarte, probarlo y confirmar que todo ese viaje tenía un final deliciosamente lógico.